domingo, 10 de enero de 2016

UNA PAREJA ENAMORADA

Hola a todos.
El fragmento de hoy va a estar centrado en la figura de una de las primas de Susan.
Estos personajes también tienen una historia interesante que contar.

                               Una carta llegó a la isla.
                               Estaba dirigida a Danielle.
                               La joven frunció el ceño cuando reconoció la letra del hombre que le escribió aquella carta. Se trataba de Arthur, su prometido.
                               Su antiguo prometido, en realidad.
                               Danielle buscó refugio en la pequeña biblioteca para poder leer aquella misiva. Imaginaba lo que quería pedirle Arthur. Nada más empezar a leer aquella carta, supo que no se equivocaba. Arthur quería reconciliarse con ella.

                           Te sigo queriendo muchísimo, Danielle. Puede que no sea amor. Pero es algo sincero y profundo. 

                          La mente de Danielle voló atrás en el tiempo.
                          Sir Arthur Williams era un hombre que duplicaba a Danielle en edad. Cuando la vio por primera vez, mientras daba un paseo por los Jardines de Vauxhall, quedó prendado de ella. Sir Arthur tenía ya cierta edad. Debía de pensar en casarse y en engendrar un hijo que heredase todos sus bienes.
                         Solicitó información acerca de Danielle.
                         La joven era hermosa. Gozaba de una salud excelente. Y, además, poseía una dote bastante alta.
                         Su cabello era de color castaño de color rojizo. Sus ojos eran de color gris. Y su piel era de color blanca como la leche. Además, era de estatura más bien baja. Pero estaba bien proporcionada en el aspecto físico.
                        Danielle creyó estar enamorada de aquel hombre.
                       Todas las semanas, le enviaba un ramo de lirios, sus flores favoritas.
                       La cortejó con mucha insistencia.
                      Iba a visitarla todas las tardes y era recibido en el gabinete de la madre de Danielle. La joven siempre estaba acompañada por su hermana mayor, Gaelen, que hacía las veces de carabina. Si salían a dar un paseo, Gaelen les acompañaba. Sir Arthur trataba con mucha cortesía a Danielle.
                      Era un hombre muy apuesto. Sin embargo, la joven se dio cuenta de que no sabía de qué hablar con él. Hablaban de temas triviales. Pero él no estaba interesado en nada de ella. Y eso no le agradó.
                       Cuando Danielle quiso darse cuenta, su compromiso era oficial. En un baile que se celebró en Almacks, su padre y sir Arthur lo dieron a conocer. Danielle pensó que se iba a desmayar.
-¡Qué mala cara tienes!-observó Gaelen, preocupada-¿No estás contenta? ¡Vas a casarte! Tu prometido es un hombre rico e influyente.
-Quiero irme a casa-contestó Danielle, con apenas un hilo de voz.
-¡No podemos irnos a casa, Danny! Tienes que bailar con tu futuro marido. ¿No lo sabías?
-No importa.
                       Después de eso, Danielle hizo lo imposible para no ver a sir Arthur. Su compromiso era un error. En su fuero interno, lo sabía.
                        Habló con su madre acerca de viajar a Bath. En el pasado, Danielle y Gaelen habían estado en Bath en varias ocasiones. Pero no funcionó. La dama quería empezar cuanto antes con los preparativos de la boda. Ignoró la sugerencia que le había hecho su hija menor. Danielle tenía un mal presentimiento.
                      Hasta aquel momento, sir Arthur sólo la había besado en la mano.
                      Sin embargo, una tarde, acudió a visitarla y Danielle estaba sola en el salón.
                      Estuvieron hablando un rato. Danielle se sentía incómoda porque parecía que estaba poniendo en peligro su virtud.
-Me gustaría hacer algo antes de irme-le dijo sir Arthur.
                     Cuando Danielle quiso darse cuenta, su prometido la estaba besando.
-¡Se ha vuelto loco!-pensó la joven horrorizada.
                       Sir Arthur no sabía besar. Le hizo daño en los labios cuando la besó con pretendida pasión. Forcejó con él hasta que logró soltarse.
                       Danielle decidió que no quería casarse con aquel hombre. No lo amaba y le daba igual la opinión de los demás. Ahora, se alegraba de haber roto su compromiso con él.
                      Lo siento mucho, pensó. Pero no pienso casarme con usted, señor. No lo amo.
                      Prefiero quedarme soltera a ser una desgraciada de por vida.



                      Gaelen entró en la biblioteca en aquel momento.
                      Se percató de la cara descompuesta de su hermana.
-Sir Arthur me ha escrito-le informó ésta.
-Estamos intentando que nuestra prima Susie se case-le recordó Gaelen con dulzura-Pero no podemos olvidarnos de ti. He perdido toda esperanza de casarme desde que Nicholas me destrozó el corazón. ¡Oh, Danny! ¿Por qué no intentas querer un poco a sir Arthur? No es un mal hombre.
                         La aludida le hurtó la mirada. No quería discutir con Gaelen. Su hermana mayor reaccionó muy mal cuando Danielle le confió que no iba a casarse con sir Arthur.
                         Estaba muy presente todavía el recuerdo del odioso Nicholas.
-¿Por qué no te casaste con lord Nicholas?-le preguntó Danielle.
                        Gaelen guardó silencio. Eran casos distintos. Ella había amado realmente a aquel canalla.
-Me quedaré soltera-respondió Gaelen con pesar-¡Pero tú no eres como yo! En el fondo...
-Crees que pienso igual que madre-la interrumpió Danielle-Nuestros padres no se aman. Madre quiere que haga una buena boda. En el fondo...Estás equivocada.
-El amor es doloroso.
-Susie no puede oírte hablar así. Piensa igual que nosotras.
                     Gaelen recordó cada uno de los besos que le había dado Nicholas. Habían sido besos que la habían embriagado por completo. Aquellos besos recibidos habían nublado su razón.
-No sentí nada cuando sir Arthur me besó-añadió Danielle-No quiero casarme con él.
-Está bien-cedió Gaelen.

sábado, 9 de enero de 2016

UNA PAREJA ENAMORADA

Hola a todos.
Lo prometido es deuda.
Todos los días, y hasta que termine esta historia, pienso subir un fragmento.
Veamos cómo avanza la relación entre Susan y Gerard y también cómo avanza su relación con sus primas.

                              Gerard se sintió aliviado cuando vio que sus tíos estaban haciendo las maletas. Lord Ford apenas podía moverse. Y su mujer, además de hacer las maletas, se estaba quejando. Debían de reconocer que Gerard estaba en lo cierto. No podían hacer nada. Toda la familia dependía económicamente de él.
                         Lady Mary hizo un último intento por hablar con su sobrino. Pero fue inútil.
                         Gerard se mostró inflexible. O se casaba con Susan o su familia no iba a recibir ni un miserable penique de su sueldo.
                         Susan, a su vez, echaba de menos a Cassandra. Fue a visitar en varias ocasiones al matrimonio Baker. Y Cassandra no estaba allí.
                         Pisar aquella casa empezó a resultarle muy doloroso. Sabía que no iba a ver a su amiga.
                        Recordaba las veces que se había quedado allí a dormir. Recordaba las cartas que Cassandra le había escrito cuando estaba en Londres. Releyó aquellas cartas. Gracias a aquellas misivas, Susan se dio cuenta de que su amiga había cambiado. Se mostraba ilusionada cuando le hablaba de Kurt. Y, finalmente, llegó el dolor.
                      Cassandra estaba destrozada. Su amado había muerto de la manera más humillante de todas.
                      Había sido la única amiga que había tenido desde que era pequeña. Y, de pronto, aparecían en su vida sus desconocidas primas. Arianne, Gaelen y Danielle habían logrado algo que no había conseguido Cassandra. Despertar su interés en Londres. La experiencia de Cassandra en la capital había sido más bien trágica.
-Lo único que buscamos es tu bien-le aseguró lady Mary a su sobrino.
                     La mujer se encontraba en el recibidor.
                     Gerard no le dijo nada.
                    Por lo menos, su tío iba sobrio. Lo cuál le pareció hasta milagroso.
                    Se sintió aliviado cuando les vio dirigirse hacia el embarcadero. Le dolía mucho la cabeza. Sus tíos seguían siendo su familia. Pero habían intentado apoderarse de su vida.
                      Cerró la puerta y decidió encerrarse en el despacho. Trabajar un poco le ayudaría a olvidarse de ellos.
                       No paró de llover en los dos días que siguieron. Susan y sus primas pasaron esas dos tardes en el salón de casa.
                      La chimenea estaba encendida. Arianne se dedicó a contarle a Susan toda clase de historias.
-A tu madre se le daba bien escribir-recordó lady Kate.
-Escribe poemas-admitió Arianne-El problema es que mi padre piensa que escribir es una tontería.
-¿Tú también escribes?-quiso saber Susan.
-Me temo que no soy tan buena escritora como mi madre.
                      Susan ponía en duda tal afirmación. Arianne podía contar toda clase de historias. Lo mismo contaba una historia de tintes góticos. O contaba una historia que no tenía nada que envidiar a las novelas de Jane Austen.



-¿Os corteja alguien?-quiso saber Susan.
-No hay ningún caballero en nuestras vidas-contestó Gaelen-Pero antes...
-Yo estuve a punto de casarme-contó Arianne.
-El mismo caso que yo...-intervino Danielle-Pero me di cuenta de que no estaba enamorada de mi prometido. Parecía más mi padre que el hombre con el que quería pasar el resto de mi vida. Decidí romper el compromiso. Mis padres se enfurecieron.
                       Las gotas de lluvia golpeaban los cristales del ventanal del salón. Susan estaba sentada en el suelo. Seguía pensando en lo irreal que le parecía todo. El estar allí con sus primas hablando.
                      Poco a poco, las iba conociendo cada vez más. Le gustaba la madurez de Arianne. Le agradaba la alegría de Danielle.
                       Y le gustaba la timidez de Gaelen. Pero les daba pena.
                      Finalmente, dejó de llover.
                      Salieron a dar un paseo por la orilla del río Támesis.
-¿Te vas a casar con ese joven?-quiso saber Gaelen.
-Puede que sí-contestó Susan.
-Yo también pensé en casarme una vez. Era el hijo de un amigo de mi padre. ¡Y era el hombre más apuesto que jamás he visto! También era un hombre que no supo respetarme. Empezó a cortejarme. Pensé que estaba realmente enamorado de mí. Luego, me enteré de que tenía un amante. Y que había deshonrado a varias jóvenes debutantes. Fue doloroso saberlo.
-Lo siento mucho.
-Nuestro compromiso no era oficial cuando me enteré. Aún así...
                      El rostro de Gaelen reflejaba dolor.
                      Susan alzó la mano y acarició con ella el rostro de su prima.
                      Los hombres...
                      Sintió rabia. Otra vez volvía a sentir aquella rabia. Rabia hacia los hombres...
                      Por culpa de ellos, sus primas estaban destrozadas. Danielle no había sufrido por el desamor de su prometido. Había creído que estaba enamorada de él. Pero decidió romper el compromiso cuando se dio cuenta de que no era así. En cambio, Gaelen sí había estado realmente enamorada. Había amado realmente a aquel hombre. ¿Y Arianne?
-En mi caso, dejo algunos corazones rotos-se sinceró la joven-Mi prometido...
-Y otro joven más...-terminó Danielle, entre risas-Cuéntaselo.
                       Susan no podía sentir rabia hacia Gerard. Una tarde, fueron juntos al pequeño cementerio de la isla.
                       Hacía algún tiempo que Susan no visitaba la tumba de Lucien. Gerard se ofreció a acompañarla. Le notaba distinto. Sabía que sus tíos se habían ido. Parecía que todo el mundo se estaba marchando.
                        Le habrías caído bien a Gerard, pensó Susan con tristeza. Lucien nunca le conocería.
                        Las lágrimas comenzaron a caer sin control por las mejillas de la joven. Le parecía terrible el tener que ver así a Lucien. No...Sólo veía la lápida. No le veía a él.
                       Notó la mano de Gerard posándose con delicadeza en su hombro, en un intento de confortarla.
                        De darle consuelo.
                       Gerard retornó su costumbre de ir a visitarla. Susan le recibía en el jardín. Gerard no tenía prisa.
                       Susan se sentía cada vez más cómoda estando con él. Podía contarle todo lo que pensaba.
                      De la misma manera que le recibía muchas noches en su habitación.
                      Gerard la besaba con amor.
                      Llenaba cada centímetro de su piel con besos. Mordisqueaba con suavidad su carne.

viernes, 8 de enero de 2016

UNA PAREJA ENAMORADA

Hola a todos.
Me siento muy motivada para terminar esta tierna historia de amor. Además, siento que ya toca.
Voy a ir subiendo todos los días fragmentos de mi blog novela "Una pareja enamorada".
¡Y no pienso parar hasta que no la termine!
Es una de mis metas que quiero conseguir en este año que acaba de comenzar.
Me quedan muchos fragmentos que subir, pero quiero decir que falta menos para su desenlace. Calculo que en febrero habré terminado. ¡Espero!
Aquí os dejo con un fragmento donde ocurre un poco de todo.

                               Finalmente, Cassandra partía.
-¿Lo has pensado bien?-le preguntó Susan cuando fue a despedirla al embarcadero.
-Es mi decisión-respondió Cassandra con tristeza-Rezaré mucho para que seas feliz. Deseo con todas mis fuerzas que seas feliz, Susie.
-¿Y serás tú feliz?
                         El matrimonio Baker también se encontraba en el embarcadero. Susan se daba cuenta de lo destrozados que estaban.
                         Había visto a Cassandra abrazar a sus padres adoptivos.
                         Estaba muy segura de su vocación. Por lo menos, encontraría la paz en el convento.
                         Susan le dio un beso en la mejilla. Cassandra la abrazó con fuerza durante un largo rato.
                          Los padres adoptivos de Cassandra la besaron en la frentes antes de que se subiera a la barca.
-Prómetenos que volverás-le pidió mistress Baker.
-Dios quiere que le sirva, madre-le recordó Cassandra.
                        Susan llevaba varias noches sin poder conciliar el sueño. Envidiaba a sus primas.
                        Por lo menos, éstas podían dormir durante horas. Sin embargo, la mente de Susan no paraba de funcionar.
                         No sabía el porqué sus primas habían ido a pasar una temporada con ella. A lo mejor, deseaban que volviera a formar parte de la familia. ¿Cuál familia? Su única familia era su madre. Y, durante algún tiempo, Lucien. No tenía nada.
                        A pesar de todo, se sentía contenta. Le parecía agradable poder salir a dar un paseo con ellas. Le parecía divertido ofrecerles conciertos caseros de piano. Era una sensación nueva para ella. Poder sentir que formaba parte de una familia de verdad.
-¡Ojala ese tal Gerard sea el mejor hombre para ti!-exclamó Cassandra mientras se subía a la barca-Yo también me hice ilusiones. Creía que Kurt me amaba de verdad.
-Gerard es distinto-afirmó Susan.
-Me he dado cuenta.
-Debería de dejar a un lado este maldito carácter.
                      El barquero empujó a la barca en el agua antes de saltar en ella.
                     Cassandra alzó la mano en señal de despedida. Susan sintió cómo algo se desgarraba en su interior.
                     Cassandra había viajado muy ilusionada a Londres. Pero había vuelto convertida en una sombra de la chica que había sido una vez. Un hombre le había destrozado el corazón.
                     Ignoraba aún muchas cosas sobre sus primas. ¿También a ellas les habían roto el corazón? ¿Habían sufrido por culpa de un hombre?
-Te acompañamos a casa-le ofreció mistress Baker-¡Mi pobre niña! ¡No sabe bien lo que está haciendo! Nos habría hecho mucha ilusión haberla visto casada. Con muchos hijos...
                   Se colgó del brazo de Susan mientras caminaban.
                   Susan pasó los siguientes días encerrada en casa. Tenía que aclarar sus ideas.
                   Sabía que Gerard estaba cerca de ella. Le veía dando vueltas alrededor de su casa, igual que un animalito desorientado.
                   Una tarde, estaba en el jardín cortando unas flores. Creyó divisar a Gerard escondido detrás de un árbol. Sonrió para sus adentros. Respetaba su distanciamiento.
-¿Has discutido con tu prometido?-le preguntó Danielle.
-No estoy prometida-respondió Susan, mirándola.
-El joven que se acercó a ti el otro día dijo que eras su prometida.
-Estaba bromeando.
                     Danielle frunció el ceño. No se creía nada de lo que estaba diciendo Susan.
                     Estaba empezando a conocer bien a su prima. Merecía ser feliz. Pero, ¿acaso no se daba a sí misma la oportunidad de ser feliz? ¿Era por eso por lo que estaba tratando con tanta frialdad a un joven que estaba enamorado de ella?
                     Susan pareció intuir lo que estaba pensando su prima. Le dijo que había llegado el momento de meterse dentro de casa. Danielle obedeció. Pero su mente estaba en otra parte.
                      Le habló a su hermana y a su otra prima acerca del comportamiento de Susan. Tanto Arianne como Gaelen parecieron entenderlo. Susan era desconfiada por naturaleza. En el fondo, no le habían dejado otra opción. Había sido desterrada desde antes de nacer a aquel lugar.
                     Una noche, Arianne entró en la habitación de Susan. La encontró sentada en la cama. Estaba leyendo un libro.
-Me gustaría hablar contigo-atacó.
                     Se sentó al lado de Susan en la cama. Arianne suspiró hondo antes de empezar a hablar. Le contó a Susan que tanto sus padres como los padres de Gaelen y de Danielle habían perdido toda la esperanza de verlas casadas. Pero Susan era distinta. Susan merecía muchas cosas. Merecía encontrar un buen marido.
-Y creo que ese joven podría ser el mejor partido para ti-afirmó Arianne-Me refiero al joven que dice ser tu prometido.
-¡Ese joven no es nada mío!-replicó Susan, exasperada.
-Te mira con amor.
-Gerard merece otra clase de mujer. No entiendo el porqué está obsesionado conmigo.
-Yo no creo que se trate de obsesión. Respeta el hecho de que quieras mantenerte alejada de él. No le encuentro sentido alguno a ese distanciamiento. Llevo muy poco tiempo aquí. Pero no soy ciega. Y me he dado cuenta de varias cosas.
-¿Crees que debería de casarme con él? Tengo mucho miedo. Prima...¿Te importa que te llame así?
-¡Deseaba oírtelo decir desde que llegué!



                          Gerard no veía la hora de enviar a sus tíos de vuelta a Londres.
                          Lord Ford había regresado a casa borracho como una cuba otra vez. Y su esposa estaba furiosa con él.
                          Se pasó toda la mañana quejándose de él con la mujer de mister Jeremiah. La anciana soportó con estoicismo aquellas quejas. No entendía nada. Gerard era un joven agradable.
                          Gerard estaba ya harto de tenerles allí. Apenas se despertó su tío, le dijo que ya hora de volver a casa. Lord Ford estaba vomitando en la bacinilla. Le dolía horrores la cabeza.
-¿Qué estás diciendo?-se sobresaltó.
                          Gerard le recordó que no era ningún niño pequeño. Iba a casarse con Susan. Si su familia lo aceptaba, estaría encantado. Si no lo aceptaban, peor para ellos. No pensaba seguir manteniéndoles. Viviría de su trabajo. Después de todo, el único dinero que tenía su familia era el que Gerard ganaba de su trabajo.
                          Esa misma noche, Susan se despertó al sentir una presencia en su habitación.
                          Todavía recordaba la conversación que había mantenido la noche antes con Arianne.
-Hola...-la saludó Gerard.
-¿Qué estás haciendo aquí?-le preguntó Susan, al tiempo que encendía la lámpara de su habitación-La situación ha cambiado. No sólo está mi madre aquí.
-Están tus primas.
-Cierto...
                          Susan se sentó en la cama. Todo el mundo le decía que merecía ser feliz.
                          ¿Acaso una bastarda como ella podía ser feliz? No entendía el porqué un joven tan dulce y tan gentil como Gerard se había fijado en ella. No era nada. No era nadie. Se lo había dicho. Había creído que sólo buscaba su caída en desgracia. Y no había sido así.
-¿No hay ninguna rica heredera a la vista?-le preguntó en tono de broma.
-No me gustan las ricas herederas-respondió Gerard con sinceridad-Sólo te quiero a ti.
-Por favor...
-Trátame como tú quieras. Si quieres tratarme con frialdad, lo acepto. Pero, Susie, te lo ruego. No me alejes de tu vida. Quiero formar parte de ella.
-Sigo pensando que estás loco.
-Estoy loco por ti. No sé qué más hacer para demostrártelo. Me da igual todo. Sólo me importas tú, Susie.
-Gerard...
                    El joven se acercó a ella sin dudarlo.
                    Sus labios se apoderaron de los labios de Susan en un beso cargado de ansiedad por ambas partes.
                     Gerard no abandonó la habitación de Susan hasta el día siguiente. Al amanecer. Cuando la joven se lo pidió.
-Te tienes que ir-le dijo.
                     Gerard no quería irse.
                    Había pasado toda la noche besando con pasión a Susan. Lamiendo cada centímetro de su piel. Cubriendo de besos toda la extensión de su cuerpo.
                       Susan pasó toda la tarde en casa. Con sus primas...
                    Se reunió con ellas en el salón. Arianne, Gaelen y Danielle le hablaron de las maravillas que podía encontrar en Londres. Le dijeron que toda jovencita debía de ser invitada, al menos, por una vez, a Almacks.
                    ¿Y por qué no paseaba por los Jardines de Vauxhall? ¡Eran preciosos!
                   Debía de visitar las tiendas que había en Regents Street. Le confeccionarían vestidos siguiendo las últimas modas. Susan era muy hermosa. Merecía brillar en los salones de la alta sociedad. ¿No lo creía?
                    Susan estaba haciendo algo impensable para ella. Se estaba atreviendo a soñar. A soñar con ser feliz al lado de Gerard. A soñar con viajar a Londres.

 

jueves, 7 de enero de 2016

METIDA DE LLENO

Hola a todos. 
Lo he decidido. 
Esta historia es una historia más. Eso es lo que quiero pensar. 
Pero no es una historia más. Me he equivocado. Es la historia que quiero terminar. Es la historia que merece tener un final. 
¿Y cómo va a ser ese final? Eso tenéis que verlo. 
Os invito a que la leáis. Aún queda algo para que termine. 
Pero ya queda menos. Veréis cómo sigue avanzando. Es verdad. Ocurren pocas cosas. Y los fragmento que subo son cortitos. Pero quiero pensar que estoy haciéndolo bien. 
Tiene muchos fallos. Lo reconozco. Pero me siento muy motivada con esta historia. 
La siento mía. La he escrito pensando en lo que me gustaría escribir. En lo que me gustaría leer. 
Y me ha salido un héroe romántico y caballeroso. Me ha salido una heroína muy cabezota. Son personajes humanos. Gerard es demasiado paciente con Susan. 
Y ella...
He de admitirlo. Me ha salido cabezota. No me gustan las heroínas que son tercas. Pero...¡Susan es así! 
Lo reconozco. ¡Me encanta la cabezonería de Susan! 
No quiero avanzar deprisa. Me podría quedar atascada. Es algo que me suele ocurrir cuando voy muy deprisa. Me atasco. Y no sé cómo seguir. Estoy en el buen camino. 
Quiero pensar que estoy en el buen camino. Lo admito. Mi opinión no es nada objetiva. Pero quiero pensar que voy a terminar esta historia durante todo el año. ¡Ojala sea así! 
Así, habré cumplido con uno de mis objetivos. 



lunes, 4 de enero de 2016

PARA HACER EN EL AÑO QUE ACABA DE NACER

Hola a todos.
Hace apenas cuatro días que empezó un nuevo año. He dicho antes que no tenía propósitos para este año. No mentí. No me he propuesto ninguna gran meta que cumplir. Sobre todo, porque soy inconstante en estos temas.
Me he animado a proponerme pequeñas metas. Son más fáciles de lograr.
Por ejemplo, quiero seguir escribiendo. Eso lo he dicho muchas veces. He mentido.
Tengo una gran meta. Una meta en la que llevo embarcada muchísimo tiempo.
Quiero terminar todas las historias que tengo a medias. Y debo de ser sincera. ¡Tengo muchísimas historias a medio terminar! No sé por dónde empezar.
Quiero hacer algo útil con mi vida. ¿Eso es una meta pequeña? Se empieza por muy poquito.
Me he cortado un poco el pelo. ¡Sólo me he cortado algo más de las puntas! Tengo el pelo muy largo. Es mi seña de identidad. No quiero ni pensar en cortármelo. ¡Me moriría! Y no es una exageración.
Suelo llevar coleta. Es mi otra seña de identidad. Mi pelo largo...Y mi coleta...
No me he cortado una exageración. Todo hay que decirlo. Pero me siento un poco rara. ¿Me siento mal? No...Todo lo contrario...
¡Me gusta! Me gusta mi nuevo corte de pelo. Puedo seguir llevando coleta. ¡Es lo que quiero!
Tengo muchas cosas en las que pensar. Tengo mil sueños que cumplir. Tengo historias que revisar. Que corregir.
¡Y me agobio! ¿Qué quiero hacer este año que acaba de nacer? De momento, recibir buenas noticias. Aunque sea a menor escala.
Enmendar todos los errores que he cometido. Y me he equivocado en demasiadas ocasiones.
Leer más. Ya no leo tanto como leía antes. Es un error que debo de corregir de inmediato. ¡Me encanta leer! No debo de perder la costumbre. ¡Y la estoy perdiendo!
Uno de los retos que tengo para este año es terminar mi blog novela Una pareja enamorada. Es un relato en el que estoy muy metida.
Sin embargo, las Musas son malas. Vienen cuando quieren. Todos los que escribimos conocemos muy bien a las Musas. Con esta historia, estoy teniendo algunos problemas. Las Musas son contradictorias.
¿La alargo? ¿La acorto? ¿La dejo tal y como está? ¿Qué hacer?
Lo he decidido. Haré lo que ellas me dicten. Estoy muy contenta con cómo está avanzando la blog novela.
No lo voy a negar. Y están tres personajes que van a dar de qué hablar. Son las primas de Susan.
Me encantan. Susan es cabezota. Gerard es romántico y leal. Son una pareja que está condenada a estar unida. ¡Aunque no debo de entrar en detalles! ¡Tenéis que ir viéndolo!
Está la madre de Susan, la sensata Kate. Y está Cassandra, la mejor amiga de nuestra protagonista.
Arianne, la mayor de las primas, hace de consejera de las demás. Luego, está la romántica Gaelen. Y, para finalizar, tenemos a Danielle. Es algo frívola, pero tiene buen corazón.
El fantasma de Lucien estará flotando en el ambiente. Y tenemos al sabio mister Jeremiah. Es más un abuelo para Gerard que su jefe.
¿Qué pasará? Nadie lo sabe. Sí, me estoy autopromocionando. Se me da de pena. Lo sé.
Tenemos esta historia ahí. Quiero finalizarla este año, a ser posible. Aunque lo dudo.
Sólo sé una cosa. El desenlace está cada vez más cerca.
Os invito a que la sigáis leyendo. A que descubráis qué va a pasar. ¿Cómo terminará la historia de amor entre Gerard y Susan? ¿Serán felices?
He de aprender a promocionarme más. Soy muy mala en este menester. Pero nadie nace sabiendo. Aunque estoy muy verde.
¿Qué más voy a hacer? Escribir.
Sobre todo, escribir. Corregir mis errores. Practicar más. Investigar más a fondo. Conocer nuevos lugares. Hay miles de lugares hermosos. Merece la pena conocerlos mejor.
Yo los he conocido gracias a Google.
Lo malo es que hay sitios en los que, para sacar datos, hay que usar el traductor de Google. Las páginas están en inglés. Y mi inglés no es muy bueno. No me he apuntado a clases de inglés. No lo he pensado.
Otra cosa que quiero hacer es ver más cine. La tele nos permite ver todas las películas que queramos. Podemos ver todos los géneros que existen relacionados con el cine. Hace mucho que no veo una buena película. No voy nunca al cine. Todas las películas que he visto han sido por la tele.
Quiero escuchar música. Me encanta oír música.
Otra cosa que quiero hacer es ver documentales. ¡Me encantan! Antes, veía más documentales. Los veía en el Canal de Historia. ¿Qué ha pasado? He perdido la costumbre.
Ha sido un fallo imperdonable. Tendría que retomar esa costumbre.
¿Qué es lo que me pasa? Todo me da pereza. Ver películas. Ver documentales. De pronto, me da pereza hacerlo.
Sólo hay una cosa que no me da pereza. Escribir. Es mi mayor alegría. Es el motor que mueve mi vida.
He de ser sincera. Ya sé bien lo que voy a hacer este año que empezó hace cuatro días. Un año bisiesto...Muy bueno...
Escribir. Voy a escribir mucho.

 

sábado, 2 de enero de 2016

UNA PAREJA ENAMORADA

Hola a todos.
Antes que nada, ¡feliz Año Nuevo!
Este año que acaba de empezar se presenta, en algunos casos, oscuro, pero también emocionante.
¡Todo puede pasar! Y yo deseo con toda mi fuerzas que sólo ocurran cosas buenas.
¿Qué mejor manera de empezar el año que con un nuevo fragmento de Una pareja enamorada?
¡Veamos qué ocurre!

                            Gerard sólo había visto en una ocasión a Susan.
                           Había salido a dar un paseo por la orilla del río Támesis. Pero no iba sola.
                          Aquellas tres desconocidas la acompañaban. Resultaba inútil acercarse a ella. Intentar entablar conversación alguna con ella.
                          Eran las primas de Susan. Mister Jeremiah se lo había contado. Lord Ford también se lo había explicado. Lo hizo cuando Gerard le encontró acostado en su cama, recuperándose de una fuerte resaca. La noche anterior, había salido. Había ido a Abingdon. Había regresado a altas horas de la madrugada muy borracho.
 -Tiene familia la bastarda-le contó lord Ford tras haber vomitado por tercera vez encima de su sobrino.
-¡Vete a la mierda!-le escupió Gerard, mientras se quitaba la chaqueta.
-Han venido sus primas. La familia...
-¿Qué estás diciendo?
-Tiene familia. Las tres jóvenes que se hospedan en su casa son sus primas. Quieren conocerla. Y, a lo mejor, aceptarla en la familia. Eso creo.
-Será mejor que te calles. Iré a cambiarme de ropa. ¡Me das asco!
                        Gerard decidió acercarse a saludar.
                        Aquellas tres desconocidas debían de saber quién era él.
                        Susan se quedó helada cuando vio a Gerard acercarse a ella. El joven caminaba con aire resuelto. Llegó a la altura donde estaban ellas.
                        Las primas de la joven se quedaron mirándola. Querían saber quién era aquel apuesto joven. Gerard las saludó haciendo una cortés y profunda reverencia. Susan se sintió obligada a hacer las presentaciones.
                         No sabía cómo definir su relación con Gerard.
-Le presento a mis primas-dijo-Lady Arianne...
-¿Quién es este apuesto joven?-quiso saber la aludida.
-Es un vecino de la isla.
-Susie...-la llamó Gerard con la voz rota-¿Sólo soy eso para ti?
-¡Dios mío!-exclamó Gaelen-¡Es tu novio! ¿No es así?
-No...-contestó Susan, entre titubeos-Esto...Él...No...
-¡Te has puesto roja!-palmoteó Danielle-¡Es tu prometido! Dime una cosa. ¿Cuándo os vais a casar?
-Pronto...-contestó Gerard.
                         Las primas de Susan empezaron a aplaudir.
                        Danielle la abrazó.
                         Susan estaba helada. ¿Cómo se atrevía Gerard a decir que se iban a casar? ¿Y cuándo se iban a casar?
                        Sus primas la acribillaron a preguntas. Querían saberlo todo acerca del joven que quería casarse con ella. Danielle habló de celebrar la boda en la Iglesia de San Jorge. Decía que Susan merecía casarse en Londres.

 

-Espere un poco-se exasperó Susan-¡No hemos hablado de boda!
-Yo sueño con casarme contigo-se sinceró Gerard-¡Y quiero que nos casemos este año!
-Pero...
-Tendrá que hablarlo antes con mi tía-intervino Arianne-Mi prima ha sufrido mucho. Es demasiado buena. Nosotras hemos llegado a conocerla. Es muy fácil quererla. No tiene la culpa de haber sido engendrada por un hijo de perra.
-La admiro, milady-dijo Gerard-Se nota que quiere a Susie. Yo daría la vida por ella. Por eso...Quiero que nos casemos. ¡Cuanto antes! Me da igual lo que diga la gente. ¡Me da igual todo!
-¡La Iglesia de San Jorge!-insistió Danielle-La boda tiene que celebrarse allí. Pensadlo bien.
-De acuerdo...Se celebrará allí la boda.

domingo, 27 de diciembre de 2015

UN MEME DE "MI PEQUEÑO PONY"

Hola a todos.
Aquí os traigo un meme de una serie que ha causado sensación.
Todos conocemos los populares ponys, de la empresa Hasbro.
Esos juguetes han sido adaptados a la televisión en varias series que han visto la luz desde la década de 1980 hasta nuestros días.
Pero ha sido ahora cuando la última adaptación a la pequeña pantalla de las aventuras de los populares ponys ha alcanzado una gran fama.
No es una serie que sólo ven las niñas pequeñas. Su sentido del humor y unos personajes carismáticos, con una personalidad bien marcada, la han convertido en una serie que ven hasta adultos.
Han causado sensación entre adultos y adolescentes que no la ven como una serie para niñas pequeñas y que se divierten con las peripecias de los simpáticos y ocurrentes habitantes de Equestria.
Aquí os dejo con el meme que he encontrado y que deseo que os guste.